La ciudadela de Maranga y su entorno

La actual ciudad de Lima se extiende entre tres valles: el Chillón, el Rímac y el Lurín, y en la época prehispánica fueron territorios ocupados por diversas culturas a lo largo del tiempo. Estos valles costeños se caracterizan por ser desérticos, pero gracias al ingenio de los antiguos pobladores se convirtieron en valles fértiles.

Uno de los centros más representativos del valle bajo del Rímac es la antigua ciudadela de Maranga, con una historia de dos mil años. La ciudadela se extendía entre los actuales distritos de San Miguel y Cercado de Lima, quedando vestigios de ella en el Parque de las Leyendas.

De acuerdo con documentos de los siglos XVI y XVII, se trató de un centro urbano, núcleo de un señorío yunga denominado Malanai, o Maranca o Malanca, entre los años 900 a 1532 d.C., liderado por el curaca Chayavilca al momento de la llegada de los españoles a Lima.

La ciudadela de Maranga estaba construida en tapial, y constituida por dos sectores bien definidos: un área amurallada y otra sin amurallar. Ambos sectores contenían templos, palacios y centros administrativos, articulados a plazas y caminos epimurales, incluyendo un sector residencial para la población.

Este enorme centro urbano estaba articulado a una red de acequias y estanques, con extensos terrenos de cultivo alrededor. Este sistema de canales garantizó el consumo de agua de los pobladores, y su uso en la construcción de edificios y en la realización de diversas manufacturas.