Produciendo alimentos: la tierra y el mar

Los pobladores de la ciudadela de Maranga estaban organizados para realizar labores agrícolas y de pesca, así como el procesamiento de estos productos. Esta organización por tareas facilitó la redistribución de alimentos entre la población, eje de la economía del mundo andino.

Un conjunto de ritos regulaban las relaciones sociales y las prácticas en torno a la actividad agrícola. El mate pirograbado encontrado en la Huaca Corpus presenta todos los elementos que sintetizan la relación entre el hombre y el ciclo de la tierra, dentro de su cosmovisión.

En Maranga, la tierra pudo ser trabajada gracias a un sistema de canales y acequias que traían el agua desde la margen izquierda del río Rímac. En las excavaciones arqueológicas se halló evidencias de maíz, maní, frijol, pallar y diversas especies frutales que sin duda se cultivaron en los alrededores del conjunto urbano.

El procesamiento de alimentos continuaba en los espacios de cocina. Estos espacios se caracterizaban por una interesante variedad de batanes y morteros ubicados principalmente en patios y áreas abiertas.

La relativa cercanía de la ciudadela con el mar y la ribera del río propiciaron la pesca y recolección de diversas especies marinas y ribereñas. Destacan la corvina, la cojinova, la chita, el camarón del río y una variedad de moluscos. Asimismo, la presencia de redes de algodón, flotadores de madera y pesas de piedra son testimonio de esta actividad especializada.